Justo al lado del cartel que marca el punto kilométrico se encuentra el sendero que debemos tomar para subir en dirección SE por un frondoso barranco hasta el primer hito de la ruta: el collado del pluviómetro. Este barranco esta cubierto de matorral, alguna encina y chaparros. El suelo es terrizo, si está muy seco puede resbalar y si está húmedo o mojado formará barros. Aún así, en apenas 15’ estaremos en un verde collado en el que se encuentra un pluviómetro. Desde aquí podemos divisar ya el lado sur de la sierra. Las vistas son una anticipación de lo que nos ofrecerá la cumbre.
Desde el collado existen dos opciones: seguir en dirección SE hacia otro collado más estrecho que quedará delante de nosotros, o girar a dirección NE (izquierda) y tomar cualquiera de los senderillos marcados por el paso del ganado para subir directamente a la cuerda y no dejarla ya hasta llegar a la cima. Esta segunda opción es un poco más brusca, pero nada que no pueda hacerse con calma.
Estaremos entonces en la cima del primer cerro. Si hay buena visibilidad tal vez veamos ya desde aquí, en dirección SE, el vértice geodésico que corona El Terril. En todo caso continuaremos en dirección NE por la cuerda que asciende hasta un segundo cerro donde hay una extraña caseta metálica oxidada de la que no es fácil conocer su utilidad y origen. No es conveniente usarla como refugio en caso de tormenta. Desde aquí ya está claro nuestro objetivo y su vértice. También podemos contemplar hacia el lado norte el Peñón de Algámitas, separado de El Terril por el Puerto del Zamorano.
Bajaremos ahora en dirección SW para faldear el siguiente cerro en dirección SE hacia la base de El Terril. No obstante, hay una segunda opción: continuar un poco más en la cuerda subiendo el cerro en lugar de faldearlo. Esta segunda opción puede parecer absurda a la vista de la cumbre, sin embargo merece la pena ya que nos encontraremos en un estrecho cordal con vistas a ambos lados de la sierra, mientras que faldeando por el lado sur, perderemos, obviamente, la mitad del espectáculo.
Volvemos a bajar para atacar ya el último cerro que nos llevará hasta el vértice geodésico. Encontraremos un senderillo que nos sube en dirección S para girar luego al NE hasta la cumbre. También podemos subir sin más, directamente, la ladera que tenemos justo delante de nosotros. La vegetación como en todo el camino desde el collado es escasa. En esta ladera veremos los restos del incendio de 2005 del que sólo queda un pequeñísima mancha de ladiernos que sirve de refugio al ganado. Un poco más arriba y a disfrutar de las vistas.
Puede resultar interesante usar un mapa para descubrir las sierras que se ven por todos lados. Tejeda, Almijara y Alhama, Huma, Blanca, de las Nieves, las sierras de Grazalema, los pueblos de Algámitas, El Saucejo, Almargen, Teba, El Gastor, Olvera, Pruna y todo lo que nuestra vista alcance y la claridad del día nos permita. Con suerte y en primavera podrás oír al cuco. También es posible ver algún buitre leonado. Entre la flora: chaparros, aladiernos, lentisco y alguna encina. Pero, sobre todo, mucho matorral, espino, cardo y palmito.
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